Ruta a pié. 10000 del Soplao 2017

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Por Mavi P. Paniagua. (aunque tarde…)

“Suena el rum rum del despetador”…Cinco de la mañana y embadurnada de vaselina hasta los tobillos, calzo mis botas, mochila al hombro, chubasquero en mano y ala para Cabezón de la Sal, junto con mi compañero de aventuras, mi querido Manuel. Con los nervios, y la ilusión de volver intentar terminar los 49.93 km a pie con un desnivel de 2.092 metros acumulado, a Manuel se le olvidan las botas y vuelve al coche. No hace más que regresar y vuelve a por las gafas. Bufff si que está nervioso pienso yo.

Colocados ya en zona de salida, junto con miles de andarines, bajo una lluvia que amenaza a ir a más, oímos la traca de salida, al speaker cantar la cuenta atrás y el “Thunderstruck” de AC DC, ya familiar y comenzamos a andar. Las gentes del pueblo nos animan según serpenteamos por sus calles, convirtiéndonos a simples mortales, en héroes, para dejarlo atrás y empezar ascendiendo poco a poco hacia lo alto de Canto Redondo. A Manuel lo pierdo en la subida, va con prudencia, su maltrecho tobillo le puede jugar una malahttp://dcabrerizos.es/2017/06/11/ruta-a-pie-10000-del-soplao-2017/ pasada y acabamos de empezar.

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Ufff, ya en la cumbre llegamos al temido Cortafuegos. Un gran tobogán de unos 600 metros de desnivel. Algunos bajan agarrados por una cuerda, otros a gatas y otros de sentaos o trotando. .“A gustos no nos gana nadie”. ¡ Ay… nuestras rodillas empiezan a sufrir. Superado el tramo, que se me hizo más largo que el año anterior, nos vamos acercando a Ruente, donde nos juntamos con los BTT, cruzando el pueblo en volandas por la animación del público que nos esperaba. Salimos de Ruente para dirigirnos hacia el primer avituallamiento por una pequeña subida, no con mucha pendiente, pero larga, hasta llegar a la Campa de Ucieda donde, corredores andarines, y BTT reponemos fuerzas con bocadillos y bebidas. Con la mitad del camino ya hecho, y andando por senderos entre arboledas, nos vamos hacia una nueva subida, que nos acerca al comienzo del parque Natural de Saja- Besaya. Un precioso bosque de hayas, de unos 12 km de recorrido, pasando por la famosa Ruta de los Puentes. Un respiro de camino llano, tranquilo, y envuelto en una inmensa paz.

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Voy muy pendiente de Manuel. A menudo se tropieza. Está haciendo un gran esfuerzo para que su tobillo no se resienta y eso hace que el cansancio sea mayor. Pasamos un pequeño avituallamiento líquido y nos enfrentamos al temido Toral. Unas duras y verticales rampas con tres tramos de desnivel. Miro hacia arriba y no veo final. “Lo que nos queda”. Y tengo la sensación que es mucho más largo y vertical que el año anterior. Silencio en la subida. Oigo mi propia respiración y la de los pocos que van a mi lado. La vista en el suelo y a veces la alzo para ver si termino, pero es demasiado larga. Manuel me dice que vaya a mi ritmo. Él irá más despacio, tiene calambres en las piernas, está siendo doloroso continuar.

Por fin estoy en la cima. Casi me falta el aire, pero las vistas y la gente que está ya en lo alto, reponiendo fuerzas, nos aplauden según llegamos y hacen que me olvide del grandioso esfuerzo.

Por fin veo a Manuel llegar. Nos hacen una foto para el recuerdo. Y nos recompensan las vista, el color de los prados, la montaña de un lado y el mar del otro, el oxigeno, el aire puro.

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Lo peor ya ha pasado. Nos queda un manjar de dioses… “huevos fritos con salchichas” en el Arenal, donde nos volvemos a juntar los senderistas. Ponemos rumbo de nuevo hacia la Cabezón de la Sal, ya con un descenso suave.

A lo lejos se divisa un pueblo. Mazcuerras, asique solo quedaran unos 5 km para llegar, pasando por el puente que cruza el rio Saja.

Llegar a meta se hace interminable, el cansancio se nota y mis pies me dicen que tengo alguna herida. Aplausos, griterío de las gentes del pueblo, llegada de BTT y de la Maratón nos van anunciando que ya estamos cerca para entrar por meta.

Hacer casi 50 km por montaña con 2000 y pico metros de desnivel acumulado, es un pequeño hito en nuestras mentes, con 11 horas y media de caminata. Quería saber hasta dónde podía llegar otra vez, de saber que era capaz de hacerlo de nuevo…

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Y el año que viene… ¿SOPLAO 2018?

 Vídeo del recorrido

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