City returns

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Carreras

Hace unos pocos años, lo normal después de levantarse de la cama un día de carrera, hubiera sido levantar la persiana para ver el día que hace. Sin embargo el  móvil me dice que hay cuatro grados y niebla. Y yo me lo creo.

Sin muchas expectativas nos reunimos la manada, la buena, en la plaza de Cabrerizos para hacerle la cobra a Alfonso y dejarle en tierra firme, mientras vemos como levantaba la niebla  a la par que nosotros el ancla.

Tras reanimar a un manso que palideció al ver a una hembra embutida en unas mallas imposibles, decidimos que ya no era necesario calentar. Cosas de las nuevas tecnologías, ¡ qué le vamos a hacer… ! Sexista, sí.  Efectivo también.

Tras el café en el Chinarrilla, (ostia, ¿que hay en la tele? El maratón de Valencia. ¡ Hasta el año que viene che ¡) y una vez pasado el sofocón, calentamos lo justo para recordar que la salida es dirección Gomecello, ¡ no quiero ver a nadie en el bar de Pitiegua, coño ! y al cajón que luego nos pisan.

En la línea de salida, la manada, la buena, se divide en grupitos de hembras, bravos, mansos y luego están los…  Como decía, los tres bravos de la manada firmábamos la paz y decidíamos ir juntitos en progresión hasta que el cuerpo aguante. Y así fue. Salimos a ritmos altos en el primer kilómetro hasta que decidí,  si te colocas con los bravos no sirve el mariconear,  asumir el mando.

A lo lejos veo otro de los astados bravos, Salazar, que aunque corre delante de mí, al parecer la noche anterior tuvo un lio de pesebres, y no me aguantó la embestida más de una recta.

No sabía que tenía por delante de mí al profesor de fitness de Duarte. De haberlo sabido no hubiese ido tan contento pensando que era la primera vez que iba a entrar en cabeza del  club, como cantó la speaker Silvia a mi llegada, sin duda se fija solamente en los guapos porque entré por detras de él, enhorabuena. Pablo, se llama el masajista de mi rival y sin embargo compañero, porque aunque dicen que quedan para entrenar series de calidad, lo que se dan es cariño mutuo con aceite, a juzgar por los resultados.

Mientras unos andamos ocupados con las cuestas madrileñas y otros con las aceitosas series de cariño, Javier Sánchez, apodado desde hoy el silencioso, que no entrena y tampoco alardea de ello, amenazó el liderato de la manada camuflado bajo una condropatía rotuliana con vendaje opresor. Pero ese truco lo lleva aplicando Boni desde hace una década y no cuela. A este último solo me falta verle correr con andador, pero todo se verá en este mentidero.

Detrás del masajeado con amor, venía apuntando buenas maneras Miguel Pantene, envenenado de adrenalina desde que llegamos a Moriscos. No sé porqué me recuerda a mi perrillo…¿será el pelo?

Por detrás Alfaraz , como en primaria: progresa adecuadamente, pero que no le quite el ojo al recién llegado Alberto ,que entró ignorando los galones de Jorge y David y del resto de la manada, la buena, encabezada por el aspirante a poli que sigue bajando peso y marca.

City returns, ya lo avisé. No se si he venido para quedarme pero por más que intento tomarme un merecido año competitivamente sabático, no lo consigo. A falta de una meta más ambiciosa, este año he decidido  que mi meta es darle guerra a mi manada, la buena.

Por hoy ya me vale…. y que me quiten lo “bailao”. Disfruta de la galería de Jozemanue

Galería de AVS

Gracias compis corredor@s, acompañant@s y fotógrafos/as.

 

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